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¿Qué dice la gente de nosotros después de un proceso de Coaching? Estas son algunas de nuestras recomendaciones.

A través del Coaching, con Angela aprendí a no “hacerme trampas a mí misma”; me cuesta mucho porque treinta y tantos años de inercia pesan bastante, pero lo intento siempre, y lo consigo casi siempre. Cuando todavía estaba aprendiendo esta lección, la vida me hizo el regalo de ponerme a JA delante, y gracias a que no me hice trampas, me enamoré de él. Cada vez que dudo sobre si es el “hombre perfecto”, gracias a que ya no me hago trampas, en vez de contestarme que no, pienso en que “para mí sí lo es” y no es la típica frase hecha ñoña , sino que para mí, para lo que yo soy, según mis prioridades, para lo que yo busco en la vida ESENCIALMENTE y sin lo que no puedo vivir, sí lo es.

No sé lo que hace un coach, sé lo que hizo el mío. Me ayudó a saber lo que es importante para mí, lo que quiero para vivir contenta y sobre todo para caminar conmigo misma; aprendí a saber perdonarme cuando me equivoco y a no hacerme trampas, a no autoengañarme. Ella dice que todas esas cosas estaban ahí, y que sólo me ayudó a “formularlas”. Yo creo que también tiene un poco de Hada Madrina. Tal vez yo sea tan “guapa” como Cenicienta, pero si me ponen un vestido precioso y un carruaje de diamantes, seguramente “me vea más guapa”.

P.T

Lo que mi coach hizo por mí fue enseñarme a elegir prioridades, darme permisos, y a “soltarme”, soltar las amarras impuestas por convicciones y prejuicios.

También aprendí a bucear en mí para saber qué quería de mi vida más allá de lo que me pudiera esperar y así enfrentar, por ahora, la vida sola pero saboreándola y disfrutándola a cada minuto.

Isabel.

Recurrí a Angela porque estaba literalmente destrozado. Acababa de descubrir que mi pareja mantenía una relación con otra persona, y al verse pillada en falta, decidió acabar con nuestro matrimonio. Me la aconsejó una muy buena amiga que había sido su cliente. El coach me ayudó a ver las cosas de otra manera, a renovar mi seriamente dañada autoestima, a ver que era el momento de decidir qué quería hacer con mi vida y cómo quería que fuese mi próxima pareja, y a deshacerme de creencias que me dificultaban el día a día. A raíz del trabajo que hicimos juntos conseguí además un ascenso laboral.

Ahora tengo el trabajo de mi vida, una pareja fantástica, un bebé en camino y la relación más sana que haya tenido jamás,  porque yo también soy más sano.

Carlos R.

Cuando rompí con mi pareja porque no podía soportar más la relación tan dañina que tenía, la vida se quedó en blanco, y no soportaba ese vacío. Ella me enseñó a ver que eso era una gran ventaja, y a convertir lo que me estaba pasando en algo positivo. Fue un tiempo corto, estuvimos sólo dos meses, pero eso cambió el resto de mi vida. Ahora sé quién soy, y sé lo que quiero, y adoro estar sola. Cuando tenga que venir el amor ya vendrá, pero de momento no tengo ninguna prisa.

M.M. Adrover